El Biolítico

Biolítico - Benigno Varillas

En este artículo me propongo hablar de la era del Biolítico

Acogiéndome a la invitación de Carlos Llandres y su equipo, emprendedores que son esperanza de la Humanidad por aplicar la tecnología a construir la sociedad del futuro.

Sí, estoy confinado en la ciudad de Madrid, epicentro de la pandemia. Estaba en el campo, en Montejo de la Vega, el día ocho de marzo. Me planteé regresar a donde estaba, unos días antes, una aldea costera de Asturias, donde sólo vive una docena de personas, o irme, como otras veces, a la casa aislada de mi amigo de juventud, Roberto Hartasánchez, que rehuye las visitas como a la peste, pero donde me deja recalar por las veces que le acogí en el pasado. La otra opción era venirme a Madrid, a encerrarme con mi mujer y mis dos hijos en esta ciudad, aun sabiendo que me esperaba la cárcel. Pudo más el sentido de la solidaridad, y aquí estoy, detrás de las rejas.

Le Moustier Neanderthals, AMNH

Le Moustier Neanderthals, AMNH

El Biolítico debe suceder al Neolítico, triste y terrible etapa que se sitúa entre hace 9.000 y 6.000 años y que extiendo hasta el momento actual, como la era de la domesticación.

Hace 10.000 años el Neolítico arrasó con la era del Paleolítico, etapa en la que los seres humanos éramos libres y superdotados por vivir sujetos a la selección natural y ser nuestra estrategia evolutiva no desarrollar velocidad, tamaño, garras, colmillos o veneno, sino la inteligencia.

Pudiendo y sabiendo domesticar, no quisimos nunca hacerlo, ni dejar de vivir integrados en la naturaleza. Sin territorio que defender, sin casa que guardar, sin más propiedad que la que se pueda llevar encima, a la cintura o en la mochila. Siempre en marcha para cambiar de emplazamiento, detrás del alimento que proporcione la naturaleza sin esfuerzo, durmiendo al sereno cuando hace bueno, en covachas si llueve. Aún quedan un millar de humanos, los hadzabe de Tanzania, que nunca dejaron de ser paleolíticos y se aferran a esa vida en el Edén. Se les analizó el ADN y tienen tres millones de componentes que nosotros ya no tenemos, referidos a los sentidos y el día que sepamos analizarlo, seguro que también a la inteligencia.

El Biolítico debe suceder al Neolítico, triste y terrible etapa que se sitúa entre hace 9.000 y 6.000 años y que extiendo hasta el momento actual, como la era de la domesticación.

La domesticación degradó al ser humano. Aniquiló con a las cualidades que teníamos derivada de vivir inmersos en lo libre salvaje de este planeta, cuando éramos menos de un millón de pequeños grupos nómadas en todo el mundo. Etapa de recolectoras y cazadores que duró, por lo menos, los 310.000 años en que se ha datado hace un par de años el último yacimiento descubierto, no en África Oriental, donde siempre se esperaba encontrar, sino a escasos kilómetros de Cádiz, exactamente al lado de las playas marroquíes donde aterrizan las espátulas de Doñana que dan el salto migratorio a África sin desviarse por el Estrecho, y donde aún quedan los últimos cetreros Kwassen que transmitieron en 1955 sus conocimientos primitivos –y no sólo de rapaces, sino de forma de pensar y de ser– a un joven Félix Rodríguez de la Fuente que logró escapar a la doma que la sociedad neolítica burgalesa le tenía reservada.

El Neolítico se basa en la dominación y la esclavitud. Es la era de la domesticación de la humanidad, cuya mentalidad, se extiende hasta el presente. Lo empezaron a instaurar los sátrapas a sangre y fuego, hace 10.000 años, y lleva implantado, de forma generalizada, menos de 5.000 años. Un suspiro al lado de los 300.000 años en que fuimos libres y más inteligentes. El Neolítico está basado en una estafa piramidal. Funciona con la explosión demográfica y el despilfarro de la energía. Es decir, se vendrá abajo cuando no se logre incorporar la nueva capa de incautos que con cada generación permite a la anterior subir de nivel no con su rendimiento sino con la entrada de capital sacado de estrujar al planeta que genera la vida. El coronavirus ha desvelado que posiblemente su fecha de caducidad era 2020.

El Neolítico se basa en la dominación y la esclavitud [...] Un suspiro al lado de los 300.000 años en que fuimos libres y más inteligentes.

Así que la crisis no es mala. Todo lo contrario. Es la esperanza de cambiar el modelo y volver a la cordura que nos caracterizó durante los primeros 300.000 años de nuestra existencia de Homo sapiens.

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