Observadores de aves, una forma de respetar y entender nuestra naturaleza

Doctor Félix Rodríguez de la Fuente, D. Adolfo Aragüés y Carlos Llandres

La observación y fotografía de aves son actividades que cada día cuentan con un mayor número de aficionados.

Siendo actividades turísticas no agresivas con el medio, que colaboran con la conservación de nuestra biodiversidad y los espacios naturales que atesora nuestro país.

Turismo ornitológico

Cuando hablamos de turismo ornitológico o birdwatching nos referimos a aquella modalidad lúdica y turística que tiene como principal motivo de desplazamiento la observación, identificación y/o registro sonoro o fotográfico de las aves en su entorno natural. Es evidente que el turismo ornitológico contribuye a la conservación de los hábitats, de los paisajes y de su biodiversidad.

No hace muchos años, un conocido y reconocido internacionalmente  ornitólogo y científico español, fue detenido por sus extrañas pintas y sus prismáticos, en tierras vallisoletanas. Los sagaces guardas que le dieron el alto y le solicitaron su documentación, vieron también un extraño cuaderno de notas con claras señales de estar escrito en clave o  en extraños idiomas (Ejemplo: Galerida tecklae “tii- ti – titueee”). Afortunadamente algunos buenos amigos le sacaron de aquel mal entendido y todo quedó solucionado con disculpas y típicas frases ibéricas “Bueno, es que hay gente pa to…”

Conocer y observar aves se ha convertido en la motivación para viajar, especialmente para un sector sustancial de demanda extranjera más familiarizado con este tipo de prácticas. No obstante la sociedad española en los últimos años muestra una mayor sensibilidad hacia el medio ambiente y en particular hacia los espacios naturales y rurales; y existe una creciente demanda interna de turismo ornitológico ligada a asociaciones, clubes, sociedades naturalistas y organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección de las aves.

Los mercados emisores de turistas ornitológicos por excelencia son los países anglosajones. En Reino Unido la Real Sociedad para la Protección de las Aves RSPB, fundada en 1889, con más de 1.100.000 socios, es en la actualidad es el mayor generador de viajes de turismo ornitológico a España.

En Estados Unidos y Canadá la observación de aves también está altamente arraigada. Podemos señalar que “casi un tercio de la población americana realiza una actividad de turismo de naturaleza al año relacionada en todo o en parte con el mundo de las aves, y se estima que casi cinco millones de americanos salen al extranjero en viajes que tiene alguna relación con la observación de aves”

[...] actividades turísticas no agresivas con el medio, que colaboran con la conservación de nuestra biodiversidad y los espacios naturales.

Según datos del Servicio Forestal de Departamento de Agricultura de Estado Unidos se cifra en 46 millones de ciudadanos que participan en las actividades de observación de aves, actividad que genera en el mercado interior estadounidense más de 32 mil millones de dólares en ventas directas, 13 mil millones de dólares por recaudación de impuestos estatales y federales, así como más de 863.000 empleos.

Otros mercados como Alemania, Holanda, países nórdicos, y Suiza son también emisores regulares de turismo ornitológico hacia España.

Los proyectos de turismo ornitológico generan una actitud favorable hacia la conservación y la protección del entorno natural, tanto por parte del turista como de los profesionales que se ponen a su servicio. Los observadores de aves son un público muy conservacionista, que valora de forma especial la conservación de las propias aves y de su hábitat. La observación de aves puede ser el motor de una actividad económica que genere trabajo en todos los municipios que comprende, potencie nuestra naturaleza y nos convierta en uno de los destinos prioritarios de los observadores de la naturaleza.

viñeta ornitólogo

Recuerdo un viaje a Aragón con Félix, donde vimos en nuestro camino desde Madrid, a varios ingleses con prismáticos recorriendo un páramo sin vida aparente alguna. Charlando con ellos nos comentaron que estaban buscando cogujadas, alondras, terreras,…, y llevaban una mañana maravillosa pues vieron varias especies nuevas para ellos. Al despedirnos , de regreso al coche Félix me comentó bajando la voz “La verdad es que si ponemos en valor nuestras aves, nuestra fauna y su conservación, podemos aspirar a una nueva forma de entender nuestra relación con el medio”, luego tras un corto silencio apostilló “hombre,  aunque sea con tarados como Tú que duermen con los prismáticos adheridos al cuerpo”, tras una de sus profundas risotadas me soltó un buen trompazo en la espalda y  continuamos nuestro viaje para ver las grullas de Gallocanta. 

Félix Rodríguez de la Fuente junto con Carlos Llandres

En nuestra campaña por defender la laguna de Gallocanta y su importancia para las aves, con el Doctor Félix Rodríguez de la Fuente y D. Adolfo Aragüés (1979).

La observación de aves puede ser el motor de una actividad económica que genere trabajo en todos los municipios que comprende, potencie nuestra naturaleza y nos convierta en uno de los destinos prioritarios de los observadores de la naturaleza.

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