Recuperar herbívoros salvajes evitará incendios forestales en la España Vacía

Herbívoros salvajes

Criar grandes herbívoros salvajes en zonas que han sido abandonadas por la ganadería por falta de rentabilidad es uno de los grandes retos de la coalición de municipios Teleworking–Rewilding que impulsa un plan para revitalizar el medio rural de la España Vacía.

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Los grandes herbívoros salvajes son fundamentales para prevenir incendios como los que cada verano asolan a California, Australia o España. Estos animales frenan el crecimiento del matorral no solo a diente sino también por pisoteo, gracia a su enorme peso. En la España vacía los grandes herbívoros salvajes son, pues, herramientas de gestión para prevenir el desastre que provoca el fuego cuando el matorral interconecta masas forestales.   
Los antepasados de los toros, el caballo y el asno (el uro, el tarpán y el encebro) fueron cazados hasta el último hace siglos, conforme se expandió la ganadería. Las razas domésticas sustituyeron su función ecológica. Pero el abandono de la actividad ganadera obliga a restaurar el equilibrio ecológico de los ecosistemas devolviéndoles las piezas de la comunidad faunística que les faltan.
Otra faceta es que recuperar estos grandes herbívoros salvajes emblemáticos de la Europa ancestral pintada en el arte rupestre, será junto a la fauna salvaje ya existente en algunas de las zonas  de actuación, como lobos, osos, linces y otros carnívoros, el gancho que permita atraer a esos territorios a teletrabajadores de todo el mundo que quieran participar en el seguimiento de estas especies. La riqueza faunística es la clave de una llamada internacional a los amantes de la naturaleza para que trastoquen su residencia y puesto de trabajo a zonas remotas de España por periodos mínimos de un año, con posibilidad de movilidad entre los diferentes poblados previstos.

Los municipios ofrecen cabañas de madera en alquiler, emplazadas donde antaño vivían guardas o ganaderos trashumantes, o viviendas en núcleos rurales que sus propietarios quieran alquilar. Los aspirantes tendrán que tener el aval de una ONG conservacionista y recibirán la formación necesaria para desempeñar esas funciones. Tanto los herbívoros salvajes, como los teletrabajadores productores de biodiversidad, han de limitar su número al factor de carga del territorio. Cálculos aproximados hablan de un teletrabajador cada 500 hectáreas y un gran herbívoro salvaje cada 20. Los municipios del proyecto piloto aportan 30.000 hectáreas en la que podrían acoger si los Gobiernos Central y Autonómicos apoyan la iniciativa a 60 teletrabajadores y 1.500 grandes herbívoros asilvestrados. El plan prevé generar recursos adicionales por difundir al mundo la experiencia desarrollando el turismo virtual.

Para más información: Benigno Varillas, 630 438 093

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