La Ardilla Viajera

Ardilla Viajera Península Ibérica

Cuenta la leyenda que el geógrafo griego Estrabón, en el S.I, A.C. dijo de la península ibérica que era tan frondosa que una ardilla podía cruzarla de norte a sur saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo.

Lo cierto es que ni el sabio clásico paseó por nuestros montes ni la famosa sentencia aparece en su obra Geografía. Y posiblemente nunca hayamos dispuesto de una superficie forestal del cien por cien.


Según datos del Banco Mundial de 2016 y recogidos por EpData, España ocupa el puesto número 76 del mundo por superficie forestal con un 36,94 por ciento de su territorio cubierto por bosques.

El país con mayor masa forestal es Surinam con un 98% y a la cola por razones obvias de clima está Omán con un 0,1 %.  Por otro lado, hay tres países en el mundo que no tienen ninguna superficie forestal: San Marino, Qatar y Nauru.

Julianatop en Surinam

El informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

indica que la superficie forestal española creció un 1,2% entre 2004 y 2018. El 55,2% de la superficie total nacional (27,9 millones de hectáreas) estuvo compuesta por montes, de los cuales más del 66% tenían bosques. Los 9,5 millones de hectáreas restantes las forman zonas principalmente desarboladas o con árboles dispersos.

País Vasco (54,9%), Cataluña (49,4%) y Galicia (49,0%) son las comunidades autónomas con más porcentaje de bosque, mientras que Canarias (18,3%), Murcia (27,3%) y Castilla y León (31,3%) cierran la tabla.

La encina es la especie con mayor representación superficial, al ocupar más del 27% de los bosques españoles. Hay 2,6 millones de hectáreas como encinar (14,2% de la superficie total de los bosques españoles) y otros dos millones en dehesas, donde es la especie dominante con el 88% del total de las especies forestales.

Las masas de pino carrasco, con dos millones de hectáreas (11,3 % de la superficie de bosques), junto con las de pino rodeno y pino silvestre representan la mayoría de la extensión de monte puro de coníferas. En conjunto, las masas de pinar ocupan un 28,4 % de la superficie de bosques.

El arbolado muerto representa un 2,2% de la muestra total. Las cortas sanitarias y aprovechamientos forestales fueron las principales causas de la desaparición del arbolado. Las causas abióticas que han ocasionado más muertes de árboles son la sequía, la nieve y el viento, en este orden.

En España tenemos 7.500 millones de árboles en 18 millones de hectáreas que nos colocan en Europa en segunda posición detrás de Suecia. Nuestra masa forestal ha aumentado un 31% los últimos años gracias a la protección. Sin embargo, los expertos advierten: bosques más poblados no es sinónimo de más saludables.

España ocupa el puesto número 76 del mundo por superficie forestal con un 36,94 por ciento de su territorio cubierto por bosques.

José Ceballos Aranda, ingeniero de montes en cuarta generación, experto en restauración, planificación y repoblación forestal de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, apoya esta tesis. "Que tengamos montes más extensos y poblados -que indudablemente supone una ventaja estratégica de futuro- no significa que presenten un estado de salud adecuado. El escenario de cambio global en que nos encontramos no favorece su conservación, especialmente si no se gestionan de forma correcta. Sirvan como muestra el análisis de la defoliación de nuestros montes, que desde 1986 observa anualmente la Red Europea de Seguimiento de Daños en los bosques, y que muestra un incremento notable en la pérdida de cobertura foliar del arbolado, o la virulencia de los grandes incendios forestales, agravada por la estructura cada vez más continua y densa de la cubierta forestal".

La extracción sostenible de madera ayudaría, por otro lado, a combatir la principal amenaza de nuestros bosques, la sequía. Se debe aprender a gestionar los bosques para adaptarlos, dado su importantísimo papel en la mitigación del cambio climático. Estos, reabsorben el 25% del CO2 en el mundo, que es el causante del efecto invernadero, purifican el agua, y modifican la temperatura del aire.

Es responsabilidad de todos, que nuestro planeta y el conjunto de vida vegetal que la puebla, goce de un óptimo estado de salud.  Ello solo será posible con un ejercicio común de concienciación, conocimiento del medio y sobre todo de los peligros que le acechan, para así poder combatirlos con mayor efectividad.

Fuentes:

  • Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
  • Diario Expansión.

 

Naturalista y Divulgador

Cofundador de Paleolítico Vivo 

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