Solitario

Solitario

"Realmente, a la vejez viruelas. Yo creí que me las sabía todas y que podría campar a mis anchas a lo largo de las sierras del mundo, ahora tengo que contentarme con merodear por los desmontes facilones y encaramarme en los bajos de las barranqueras."

Así comienza Solitario, un relato narrado en primera persona por nada menos que un jabalí metido a literato. Es uno de esos cuentos para adultos, que desde las primeras sílabas enamora y le hace a uno desear de todo corazón tener al marrano en casa, durmiendo a los pies de la cama, perdonándole gruñidos y garrapatas.

Los libros, esas fuentes inagotables de sensaciones, que nos hacen salir del propio cuerpo para viajar, reencarnarnos en otros, y sobretodo sentirnos vivos.

Este hermoso periplo, fresco y montaraz, fue escrito por Jaime de Foxá y publicado en Enero de 1960. Jaime de Foxá y Torroba, aparte de ingeniero de montes, escritor, deportista, político y aristócrata, fue mentor y gran amigo de nuestro Félix Rodríguez de la Fuente.

Cuando uno se mete entre las pelambres de “Solitario” y trota libre por las parameras reviviendo sus desventuras, que una tras otra fluyen en cascada a lo largo del papel, se enorgullece del privilegio de palpar esos rincones y gozar de esa compañía. Y entonces, automáticamente, comienza a sospechar que el maestro Félix debió también galopar a lomos del cochino degustando repetidas veces esta historia, que le marcó de por vida.

El lenguaje es exquisito, la prosa describe el campo de un modo magistral y acompaña  detalles y percepciones que hacen al lector llegar a oler los tomillos y a sentir la humedad de la noche en las escarpaduras de Sierra Morena. De algún modo obliga a abrazar recuerdos y a mitigar indiferencias por la naturaleza.

Cómo huelen la tierra llovida, el jaral mojado, la leña empapada, secándose a los soles de la primavera recién nacida!...”

Foxá, siendo cazador, utiliza a su avatar “Solitario” para confesar sus preocupaciones ecologistas en los albores del conservacionismo. Y lo hace, penetrando desde las navajas, con inquietudes filosóficas a través del animal, con plena conciencia y un sólido docto discurso.

Lanza críticas feroces al mal cazador; “El hombre es cruel; mata por matar; para hacer sangre. Por si solo, hace más estragos que los lobos, la peste y la vejez unidos.”

A sus rehalas de perros que traicionaron vilmente las nobles leyes de la naturaleza;

 “Los hombres sienten cierto respeto por estas criminales alimañas e incluso rodean de fantasías y leyendas macabras todas sus correrías. Puede que también sea esta en el fondo una manera de vengarse del hecho de que los lobos no sean fundamentalmente otra cosa que unos perros rebeldes que se han negado a firmar con ellos pactos de servidumbre.”

Solitario

Los paisajes son evocadores hasta el punto de llegar a vislumbrarlos entre las letras, y los sonidos del espíritu de los bosques se dejan escuchar entre sus hojas.

Haga un esfuerzo el lector por abstraerse un instante, y tratar de leer el siguiente alegato por la defensa y la protección del único hogar que ostentamos, imaginando la voz de La Aventura de la Vida recitando estas palabras. Si capta el mensaje, entonces sabrá a qué me refiero.

La sierra se muere. Se la ve envejecer y entristecerse; perder lozanía y frescura; envilecerse en cerros polvorientos cruzados por llagas de hendidas torrenteras.

 

Ellos -los hombres- verán si les conviene. Si les compensa a la postre rodearse de fealdad y de páramos sin sombra ni misericordia con tal de recoger cuatro granos  de centeno enfermizo, unas tablas de madera nudosa o mezquinos montones de pedruscos metálicos.

 

A nosotros esta sucia invasión nos acorrala, nos hunde.

 

Dentro de algunos años, la incomparable y perfumada Sierra de Andujar, será un vulgar y soleado paraje, cuadriculado de roturaciones entre la osamenta mineral de las peñas desnudas… Y sobre el esqueleto de los cerros sin vida volará como la sombra de una nube el recuerdo de los montes oscuros que guardaban en horcajos de misterio y umbrías penetrables el milagro ágil y gimnástico de los ciervos arrogantes y  de los peludos jabalíes…”

 

“Solitario” se reeditó en 2017, algo que invita a recechar por las librerías hasta darle merecida caza, y que engalane la biblioteca como un medalla de oro. Porque como afirman los sabios, quien tiene un libro, tiene un tesoro.

Solitario de Jaime de Foxá y Torroba

Naturalista y Divulgador

Cofundador de Paleolítico Vivo 

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