Cohesionar un futuro sostenible

Tecnologia y naturaleza

Probablemente la tarea más desafiante que enfrenta la humanidad hoy en día es la creación de una visión compartida de una sociedad sostenible y deseable, que pueda proporcionar prosperidad permanente dentro de las limitaciones biofísicas del mundo real de una manera justa y equitativa para toda la humanidad, para todas las especies y para las generaciones futuras.

Esta visión, si bien existe y sus semillas están ahí, cada ser humano tiene sus propias visiones de cómo llevar a cabo un cambio de paradigma sobre estos temas.

Poder definir y establecer lo que realmente queremos y necesitamos no requiere más que un ejercicio de sincera reflexión. Muchas veces la especie humana trata de superar sus miedos mediante relativizaciones y hasta posiciones cínicas para sí mismos y para los demás. De alguna manera la civilización moderna se ha ido desarrollando en una cultura del miedo y esta cultura nos ha ido compartimentando cada vez más, … Seymur Lipset solía decir que la vida es a veces muy seria para dejarla en manos de los políticos y muy frágil para dejarla en manos de la economía.

Por lo que tambien un cambio de vision para enfrentar los desafíos (de cualquier tipo) no yace ni en la ciencia, ni en la formulación de políticas, superar nuestros miedos y abandonar nuestra tendencia posmoderna al escepticismo requiere comenzar a compartir estas visiones y construir sobre ellas, hasta que hayamos construido una visión del mundo que queremos. Necesitamos completar los detalles de nuestro futuro deseado para hacerlo lo suficientemente tangible como para motivar a las personas que tengamos más cercanas y de alli lograr un efecto multiplicador en todo el espectro humano.

futuro y naturaleza

Necesitamos completar los detalles de nuestro futuro deseado para hacerlo lo suficientemente tangible como para motivar a las personas que tengamos más cercanas y de alli lograr un efecto multiplicador en todo el espectro humano.

Nagpal y Foltz (1995) han comenzado esta tarea al realizar una serie de investigaciones sobre las visiones individuales de un mundo sostenible. Ellos expusieron el siguiente desafío: se pidió a las personas que no trataran de predecir lo que les espera, sino que imaginen un futuro positivo para su región respectiva, definida de cualquier forma que elijan: aldea, grupo de aldeas, nación, grupo de naciones o continente, solicitaron que las personas permanezcan dentro de los límites de plausibilidad y no que no se auto-establezcan pautas o consideraciones restrictivas. Los resultados fueron bastante reveladores.

Si bien estas visiones independientes eran difíciles de generalizar, parecían compartir al menos un punto importante sobre la visión occidental "predeterminada" del crecimiento material continuo que justamente no era lo que la gente imaginaba como parte de su "futuro positivo".

Visualizaron un futuro con un consumo material "suficiente", pero donde su enfoque se había desplazado hacia el mantenimiento de comunidades y entornos de alta calidad, educación, empleo culturalmente gratificante y paz. Estos resultados son consistentes con encuestas sobre el grado de bienestar sostenible, que estas personas expresaron en cuatro visiones hipotéticas del futuro en el año 2100.

Crecimiento sostenible

Las cuatro visiones derivan de dos visiones del mundo básicas, cuyas características y distinciones más importantes tienen que ver con el grado de fe en el progreso tecnológico. La visión del mundo "optimista tecnológico" es aquella en la que se supone que el progreso tecnológico puede resolver todos los problemas sociales actuales y futuros, esta es una visión unilateral y antropocéntrica de la continua expansión de los humanos y su persistencia de dominio sobre la naturaleza. Esta es la visión "predeterminada" en nuestra sociedad occidental actual, que representa la continuación de la cultura del "tomador" como lo describió Daniel Quinn tan elocuentemente en "Ismael" (1992).

Sin embargo, hay dos versiones sobre esta visión. Una que corresponde a los supuestos subyacentes en los que se basa el concepto de realidad en el mundo real, y uno que corresponde a supuestos falsos. La versión positiva de la visión del "optimista tecnológico" se llamó "Star Trek", después de la popular serie de televisión, que es su manifestación abstracta más articulada y vívida. La versión negativa de la visión del "optimista tecnológico" se llamó "Mad Max" o “Waterworld” después de las populares películas de hace varios años que encarnan muchos aspectos de esta visión, en un futuro que salió mal.

Ahora la visión del "escéptico tecnológico" no depende mucho del cambio tecnológico y si del desarrollo social y comunitario.

Esto no es en ningún sentido una postura "anti-tecnología", pero no supone que el cambio tecnológico pueda resolver todos los problemas. De hecho, supone que algunas tecnologías pueden crear muchos problemas, por lo que la clave es ver la tecnología como un servidor de objetivos sociales en lugar de una fuerza impulsora absoluta. Esta versión de la visión que de los escépticos tecnológicos quizás sea la más adecuada ya que acerca a la naturaleza del mundo, lo que en su momento se denominó "Ecotopia"(Callenbach 1975). Si bien los optimistas tienen confianza sobre la visión del "gran gobierno" o del estado como único protagonista, deberá recordarse, por ejemplo, que la peor pesadilla de Ronald Reagan de políticas gubernamentales demasiado protectoras fue que estas se interpusieron en el camino del libre mercado.

[...] la visión del "escéptico tecnológico" no depende mucho del cambio tecnológico y si del desarrollo social y comunitario.

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